Mumm

Las primeras páginas de la fantástica historia de la Maison Mumm en la preparación de vinos se escribieron mucho ya antes de mil ochocientos veintisiete, data de su fundación oficial. Los orígenes de la familia Mumm, cuyo estirpe incluye barones y caballeros, se remontan al siglo XII. Leer Más

1771 la familia tenía ya un negocio de preparación y comercialización de vinos con sede en Colonia (Alemania) bajo la denominación «P.A.Mumm», iniciales y apellido de su dueño Peter Arnold Mumm. La compañía era dueña de extensos viñedos en el val del Rin, donde realizaba sus vinos.
En los primeros años del siglo XIX, los 3 hijos de Peter Arnold Mumm, Gottlieb, Jacobus y Philipp, reconocieron el potencial comercial de los inusuales vinos espumosos elaborados en la zona de la Champagne francesa. Puesto que en aquel periodo Alemania y Francia sostenían buenas relaciones, los hermanos Mumm tomaron la valiente resolución de crear una sucursal de la compañía familiar en la Champagne, estableciendo una oficina en Reims, donde contaron con la ayuda de un residente del sitio, G. Heuser.
Desde el comienzo, la calidad fue la consigna clave para los asociados de la nueva entidad fundada en mil ochocientos veintisiete y lo ha seguido siendo para sus sucesores. Este principio quedaría plasmado en el leimotiv acuñado por Georges Hermann Mumm: «Solo lo mejor».

1840 TIERRA Y VID

Los viñedos de la Maison Mumm cubren un área de doscientos dieciocho hectáreas. En tales viñedos prevalece el Pinot Noir (setenta y ocho por ciento ), particularmente en la Montaña de Reims, si bien se pueden localizar asimismo los Grands Crus de Chardonnay en Cramant y Avize, en la Côte des Blancs y el Gran Val de la Marne, donde predomina el Pinot Meunier.
La clasificación oficial de viñedos de mil novecientos once, llamada échelle des crus, que todavía se prosigue utilizando, puntúa los viñedos con relación a diferentes criterios, como la calidad del suelo, la exposición al sol y las variedades de uva plantadas. De un total de trescientos diecinueve ayuntamientos, esta clasificación identifica diecisiete pueblos como Grands Crus (los mejores terroirs de la zona de la Champagne) y otros cuarenta y dos pueblos como Premiers Crus.
Con un noventa y ocho por ciento del total del área de viñedos clasificada en la escala de calidad de los champagnes, los viñedos de la Maison Mumm incluyen ciento sesenta hectáreas clasificadas como Grands Crus y están ubicados en 8 pueblos históricos, cuyas uvas expresan toda la autenticidad de los mejores pagos de la Champagne francesa: Aÿ, Bouzy, Ambonnay, Verzy, Verzenay, Mailly, Avize y Cramant.
La Maison Mumm entendió prontísimo la relevancia de establecer un sistema que asegurase la alta calidad, inspeccionando cada etapa de la producción, desde el cultivo de las parras en sus viñedos al vital proceso del prensado.
La Casa probó su capacidad para la innovación, como su firme compromiso con el terroir —que no ha flojeado en ningún instante durante los siglos—, estableciendo sus prensas en exactamente los mismos viñedos, una innovación que representa su compromiso con la calidad que el día de hoy prosigue actual. De esta forma, en mil ochocientos cuarenta, cuando la compañía adquirió sus primeras parcelas ubicadas en Verzenay, al tiempo se edificó y también instaló una prensa, que prosigue empleándose actualmente.

1852 LA DINASTÍA MUMM

Los von Mumm son una de las más viejas familias de la nobleza alemana, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Fue en el siglo XVIII cuando se asoció por primera vez su historia con la producción de vinos. En mil setecientos sesenta y uno, Peter Arnold Mumm decidió establecer una compañía de preparación y comercialización de vinos en Colonia. Transmitió su pasión a sus hijos Jacobus, Gottlieb y Philipp, quienes, por su parte, fueron vanguardistas en el entonces emergente ámbito del champagne francés. Cruzaron la frontera y se establecieron en Reims, fundando oficialmente su Maison de Champagne en mil ochocientos veintisiete. En mil ochocientos cincuenta y dos, Georges Hermann Mumm, hijo de uno de los creadores, tomó las bridas de la compañía que, desde entonces, sería famosa como G.H.MUMM et Cie. Con el establecimiento de los viñedos Mumm, sentó las bases de una estrategia empresarial que ponía el énfasis en la excelencia. De personalidad abierta y defensor del progreso social, instauró el sistema de los prix de vertu y primes d’infortune, desarrollado para otorgar asistencia económica a los trabajadores que se encontraban en situaciones desfavorables debido a su edad o bien a una invalidez.
Inspirado por la aventura inicial de los progenitores creadores de la compañía, Georges Hermann Mumm viajó infatigablemente por toda Europa y el resto de continentes, llegando aun a Australia y N. Zelanda, con la intención de comercializar sus champagnes. A principios del siglo veinte, la compañía contaba con veinta filiales en los primordiales mercados del planeta, incluyendo los E.U., Rusia y Canadá, como Brasil y Perú. La creación más señalada de Georges Hermann Mumm fue el renombrado «Cordon Rouge», presentado en sociedad por vez primera en mil ochocientos setenta y cinco y que el día de hoy prosigue siendo el símbolo de la calidad de la Maison Mumm. La familia Mumm es asimismo famosa por su receptividad en frente de las nuevas ideas, como por su gusto por los desafíos. Entre sus miembros hay múltiples figuras insignes, y no solo en el campo de la preparación de vinos. Por servirnos de un ejemplo, el aviador Walther von Mumm, que tomó parte en las primeras pruebas de 2 monoplanos al lado de Louis Blériot. Walther von Mumm, por su lado, fue vencedor de bobsleigh y con su equipo, formado por 4 hombres, compitió en los Olimpiadas de Invierno de mil novecientos treinta y dos.
La Maison Mumm introdujo asimismo una política de suministro nueva en la época: adquirir la uva de manera directa a los labradores de los mejores viñedos en vez de adquirir el jugo sin fermentar. Este enfoque dejaba a la compañía contrastar la calidad y seguidamente realizar el prensado. De este modo se forjó una genuina relación de asociación con los productores, a los que la Casa solicitaba «solo lo mejor».

1876 CORDON ROUGE: EL NACIMIENTO DE UN ICONO

En 1876, Georges Hermann Mumm tomó una resolución que cambiaría el destino de la Casa. Como homenaje a sus más reputados clientes del servicio, hizo decorar el cuello de las botellas de su Cuvée Brut con una cinta de seda roja. El ornamento estaba inspirado en las bandas rojas concedidas a aquellos a quienes se concedían las más altas condecoraciones de Francia: la Orden Real y Militar de San Luis y el Grand Cordon de la Legión de Honor. Alén de la fuerza visual del Cordon Rouge, esta resolución transformaba a la Maison Mumm en embajador del espíritu del champagne, en justo reconocimiento de sus logros. Protagonista de abundantes carteles pintados por artistas de principios del siglo veinte, Mumm Cordon Rouge aparece asimismo en las páginas de las aventuras del intrépido reportero Tintín, de Hergé. Además, lo hallamos en pinturas de Utrillo y Foujita, e inclusive en no pocas películas. Mumm Cordon Rouge ha sido escogido, de manera frecuente, por grandes personalidades para sus cenas y celebraciones y está muy vinculado a las creaciones de los chefs más reputados.

1900 EL «CHAMPAGNE DES SOUVERAINS»

Numerosas familias reales de toda Europa, incluyendo las de Austria-Hungría, Bélgica, Países Bajos, Prusia, Dinamarca, Suecia y Noruega quedaron cautivadas por el estilo de la Maison Mumm.
Nombrado distribuidor oficial de champagne de la realeza británica en mil novecientos cuatro, Mumm ya tuvo el honor de servirse en el banquete del Derby Day que tuvo sitio en el palacio de Buckingham ese año.
Para celebrar este honor, la Casa preparó una etiqueta singular con la oración «G.H.MUMM et Co., Champagne des Souverains» y con los escudos de armas de sus clientes del servicio más insignes.
Actualmente, la Maison Mumm prosigue siendo distribuidor oficial de champagne de Su Majestad la Reina Isabel II, como patentiza el Royal Warrant que decora el cuello de sus botellas.
En 1900, cuando se introdujo el Cordon Rouge en el mercado inglés, el eslogan escogido fue «the most expensive, therefore the best» (el más costoso y, en consecuencia, el mejor). La Maison Mumm ha vendido siempre y en todo momento sus champagnes a costes parcialmente altos. Cuando la Maison Mumm fue fundada en mil ochocientos veintisiete, había champagnes al por mayor en el mercado francés a dos con setenta y cinco francos, al paso que la nueva compañía vendía su producto a tres con cincuenta francos.
Es el costo que se paga por una calidad superior. Decididamente orientada a la exportación, las ventas de la Casa pasaron de quinientos mil de botellas en mil ochocientos setenta y nueve a 3 millones en mil novecientos trece, con lo que se transformó en el elaborador de champagne líder del instante.

1920 RENÉ LALOU, EL VISIONARIO

En 1920, René Lalou se transformó en miembro del Consejo de Administración de Mumm. Para este soñador, el terroir y la calidad eran las claves del desarrollo de la compañía. Puso en marcha una esencial reorganización de los viñedos de la compañía, restituyó parcelas míticas y adquirió más viñedos Grand Cru. Al frente de G.H.Mumm a lo largo de prácticamente cincuenta años, fue el motor del desarrollo de la Casa a lo largo del siglo veinte. Es imposible charlar de René Lalou sin mentar el arte. Lúcido esteta y mecenas, fue quien estableció personalmente la vinculación de la historia de G.H.Mumm con la de la pintura del siglo veinte. Sobresalientes artistas pondrían su talento al servicio de la creación de imperecederas obras para la marca, incluyendo los pintores Utrillo y Foujita.
Su filosofía puede resumirse en el conocido leimotiv de Georges Hermann Mumm, que hacía introducir en todos y cada uno de los contratos de la compañía: «Solo lo mejor».
La Cuvée René Lalou fue creada en honor del legado inusual de este gran hombre. Solo existen 9 agregues de este apreciado champagne, elaboradas entre mil novecientos sesenta y seis y mil novecientos ochenta y cinco. Estas botellas alcanzan costos muy altos en las subastas de vino para coleccionistas, si bien ciertos mejores restoranes del planeta aún disponen de Cuvée René Lalou en su carta de vinos.
En dos mil siete, el Chef de Caves, Didier Mariotti, decidió hacer rememorar este simbólico champagne, ofertando de este modo su tributo a esta esencial figura, con Cuvée René Lalou mil novecientos noventa y ocho. Inusual en todos y cada uno de los sentidos, esta cuvée fue producida usando exactamente las mismas variedades, cultivadas en exactamente las mismas parcelas que su ilustre predecesora. A esta le prosiguió la agregue del mil novecientos noventa y nueve. Y la historia legendaria continúa…

1957 LA ROSA DE LÉONARD FOUJITA

Cada botella de Mumm Brut Rosé contiene una genuina obra de arte: la rosa que embellece la chapa que cubre el tapón de corcho, firmada por el pintor nipón establecido en Francia Léonard Foujita.
Al poco tiempo de su llegada a París, en mil novecientos trece, Foujita se hizo amigo de Picasso y Apollinaire, transformándose en uno de los artistas más insignes de Francia en el periodo de entreguerras. Tras una temporada nómada, se instaló claramente en su país de adopción a principios de los años cincuenta.
En 1957, René Lalou, Presidente de la Maison Mumm, procuraba un símbolo para fortalecer la imagen de su champagne rosé. Ávido coleccionista, solicitó a Foujita que trabajara en alguna idea y el artista le presentó una acuarela. Terminaba de nacer «La rosa de Léonard Foujita».
La rosa sellaría el vínculo de amistad que ya existía entre los 2 hombres. Foujita se transformó al cristianismo y fue bautizado en Notre-Dame de Reims, con Lalou como padrino, que aun le cedió un terreno en Reims, cerca de la Maison Mumm. En él, el artista se hizo edificar una capilla que diseñó y decoró personalmente. Este sitio inusual todavía puede visitarse hoy día.

2009 EN LA MESA DE LOS GRANDES CHEFS

«Solo lo mejor». El leimotiv de Georges Hermann Mumm podría ser asimismo el de los más grandes chefs de el día de hoy y de el día de ayer. Esta mentalidad compartida explica, en buena medida, la fuerza del vínculo que une a los champagnes Mumm con la alta cocina.
Se trata de una relación que ha sido alimentada durante los años, como ponen de manifiesto las botellas producidas por Mumm en el siglo XIX, adaptadas para esenciales restoranes y hoteles. Aun en esa temporada, los champagnes de la Mumm aparecían mentados de manera regular en publicaciones dedicadas a exponer los puntos de vista de los primordiales árbitros del buen gusto, que incluían los menús de las recepciones a las que asistía la crème de la crème de la sociedad. La marca asimismo sostenía geniales relaciones con reputadas asociaciones profesionales de sibaritas.
Siendo consciente de la relevancia de este legado, desde dos mil nueve, Mumm organiza «Menus de Légende», un acontecimiento gastronómico anual único que asocia el champagne y la alta cocina. En la edición de dos mil once, múltiples chefs poseedores de estrellas Michelin —entre ellos Jean-Pierre Vigato, Paul Bocuse y Michel Sarran— fueron convidados a reinterpretar los menús de 4 de sus ilustres predecesores: François Vatel, Antonin Carême, Auguste Escoffier y Fernand Point. Cada chef dio una segunda vida a las creaciones de esos genios de la gastronomía, en conjunto armonía con los champagnes Mumm.