Mar De Frades Albariño

El ciclo dos mil dieciseis empezó con meses de fuerte lluvia que asistió a la caída de la hoja, entramos en un invierno, seco y con muchos días despejados, sin heladas y con fuertes fríos. En primavera, las elevadas temperaturas facilitaron una floración adelantada y un cuajado perfecto a lo largo del mes de junio. En verano volvimos al tradicional tiempo atlántico, largas horas de sol mezcladas con lluvias poco persistentes, mas siempre y en toda circunstancia presentes, Leer Más

que dieron como resultado una maduración temprana. En Mar de Frades empezamos la vendimia el diez septiembre, con rendimientos por hectárea de siete mil quinientos kg, de uva albariño de gran potencial aromatizado.
Escogemos el instante preciso de vendimia, y ese día todos y cada uno de los racimos pasan por nuestra mesa de selección, donde los racimos “imperfectos” no prosiguen el procesado. Este año rechazamos un dieciocho por ciento . Los granos de uva elegidos son macerados con CO2 a lo largo de veinticuatro horas, consiguiendo mostos limpios y con fuerza aromatizados. Las fermentaciones lentas y controladas logran desvelar los aromas salinos propios de Mar de Frades.
La cosecha dos mil dieciseis se identifica por su refulgente color lima cruda, con reflejos de ciruela verde. El brillante aspecto anima a localizar en la nariz aromas de mango, piña y lichies mezclados con flores silvestre y notas balsámicas de eucalipto. En boca, su poderío se muestra en su fresca salinidad, y su sello atlántico se revela en los matices minerales y la persistencia de la fruta tropical.

Su sabor se aprecia de forma intensa a baja temperatura. La temperatura ideal de consumo se ubica entre los ocho y los diez grados . Nuestra etiqueta termocrómica nos afirmará el instante preciso de consumo.
Por sus intensos aromas salinos, la agregue dos mil dieciseis armoniza con platos muy condimentados como Sushi, Pad Thai, Di Sum o bien carnitas mexicanas. Como es lógico va a ser el complemento idóneo para pescados y mariscos.