Bodega Cerrón

Bodega Cerrón está ubicada en el pueblo de Fuente Chopo en Albacete. Es una bodega familiar que desde el año mil ochocientos noventa y cinco sus generaciones se han ido transmitiendo su pasión por la preparación del vino sosteniendo sus raíces y algo fundamental … conservando su terruño. Leer Más

Un terruño que desgraciadamente se pierde y se han propuesto recobrar.

Es una bodega con historia. Los bisabuelos cargaban ánforas en las urbes de Jumilla y Valencia hasta llegar a la nueva generación donde Juan José y Carlos se ocupan así como su padre de la bodega.

Con Juan José me marcho a recorrer sus viñedos.

En esta zona desgraciadamente desaparece el viñedo de cepas centenarias. Tuve la ocasión de revisar como un tractor arrancaba cepas en un terreno próximo.

Me comenta Juan José que la mayor parte de los viñedos que vamos a recorrer son prefiloxéricos, o sea, que debido a la calidad arenisca del suelo resistieron la plaga de filoxera que asoló los viñedos españoles en el siglo XIX.

Llegamos a una pequeña parcela de uva Monastrell que a lo largo de veinte años ha estado descuidada y han recuperado. Es un terreno muy árido, mas es curioso como la tierra tiene un enorme drenaje, semeja que pisas sobre muelles y si hurgas un tanto verificas que guarda mucho la humedad en un terreno donde apenas llovizna.
Es increíble como en pocos metros existe tanta diversidad de suelos. Esto aporta riqueza a las cepas.
Los viñedos medran entre multitud de yerbas silvestres como tomillo, lavanda, manzanilla… y están rodeados por almendros y encinas en arbusto donde las bellotas tienen un tamaño mínimo.
Acá debido a la climatología y al terreno tan pobre, todo medra considerablemente más pequeño y más concentrado.

Son viñas que dan poquísima productividad, mas con considerablemente más concentración de aromas.

Proseguimos por viñedos que están recobrando como este que estuvo descuidado a lo largo de veinticinco años y en nuestros días se halla en proceso de restauración.

Acá abundan los fósiles, nos hemos encontrado en un instante multitud de conchas de ostras, berberechos, erizos de mar, etcétera Este terreno estaba bajo el mar y es la zona más estudiada del planeta geológicamente por la diversidad de suelos.

Recorremos múltiples viñedos de las veintiseis hectáreas que tiene la bodega. Variedades como Tempranillo, Syrah, Merlot, Petit Verdot …. y si bien la diversidad de suelos es amplísima, en todas y cada una me encuentro un sinnúmero de pedernal que transfiere a la planta una mineralidad y unas propiedades muy singulares, eludiendo la presencia de parásitos y enfermedades como la que aparece en la fotografía de uva Ayren plantada por su bisabuelo hace más de cien años y que conserva sus cepas sanas.

Llegamos a la bodega que se halla en el pueblo de La Muela. Su arquitectura, perforada en una pequeña montaña, se mimetiza con el paisaje. Es una estructura de hormigón que se cubrió de nuevo con tierra por encima para no dañar ni atacar al paisaje tan pedregoso.

Se halla rodeada de viñedos de Cabernet Sauvignon y en todos y cada fila de cepas en lugar de un rosal, que es lo más tradicional en los viñedos, encuentro plantas de tomillo y romero.

Esta bodega la creó y pensó su padre Juan José inventando la situación y colocación de las distintas áreas de la bodega a fin de que todo estuviera ubicado en el sitio más favorezco, inspirándose en la arquitectura de las iglesias.
Todo se dispone en una planta abierta y a un solo nivel a fin de que la preparación sea simple y funcional, controlando toda la preparación desde el punto central.
Entramos en la bodega y acá todo exuda familiaridad. Un pequeño museo, infestado de fotografías personales de sus vendimias, sus viñedos y su historia.

Sus vinos son biodinámicos, esto es, son vinos ecológicos usando en su preparación las energías de la naturaleza y las influencias de la luna. Efectúan todos y cada uno de los trabajos tanto en campo como en bodega cuando la luna es conveniente. Esto lo aprendieron de sus ancestros cuando no existía la tecnología.

Asimismo crean vinos veganos, usando proteína de guisante en el caso de que precisen aclarar.

Toda la vendimia se realiza de forma manual y una vez despalillada la uva, en dependencia del tipo y terreno, las fermentaciones alcohólicas las efectúan en depósitos de cemento, ánforas, acero, fudres o bien barricas de quinientos litros abiertas.

La fermentación maloláctica tiene sitio en general en fudres o bien barricas de roble francés excepto los blancos, que la efectúan en roble húngaro y el vino de ánforas que se produce en tinajas de barro.

Hacemos la cata de manera directa lugar desde el que están realizándose las fermentaciones para poder querer las diferentes evoluciones del vino.

Comenzamos la cata con el Chardonay. Probamos el dos mil dieciseis que se va a llamar Todo Sobre Mi fermentado en acero y donde se aprecian los aromas herbáceos y algo afrutados.

Pasamos a probar el dos mil quince Remordimiento Blanco fermentado con sus lías en acero y terminado en barricas. Un vino que le falta tiempo de fermentación mas que apunta grandes y buenas formas.

Otro de los vinos que me agradó es el Syrah dos mil dieciseis Las Eras plenamente elaborado en ánfora. Unos aromas y sabores diferentes y sorprendentes que aporta la fermentación en barro.

Proseguimos nuestra cata donde pude revisar la enorme evolución de sus vinos con un Syrah dos mil quince con fermentación en fudre y acero.

La Paciencia, un Cabernet vegano del dos mil dieciseis que realizan en una pequeñísima cantidad avejentado en barrica.

Monastrell dos mil dieciseis, una sola barrica que tienen pendiente de sacar al mercado y aún sin nombre.

Y llegamos a uno de mis vinos ecológicos favoritos: Saña. Un Petit Verdot de fermentación en barrica.

Solo me queda agradecer a toda la familia Cerrón por el enorme día que me han hecho pasar.

Animaros a visitar esta bodega tan apasionada por su historia y su terruño, donde todo está basado en sus raíces.

Su vino El Sentido de la Vida, Saña … y de paso probar los estupendos quesos que realizan en su quesería.