El Coto

Desde sus comienzos en mil novecientos setenta, la bodega El Coto de Rioja ha seguido una política de reinversión incesante que no solo ha supuesto duplicar sus instalaciones, sino más bien asimismo acrecentar sensiblemente la extensión de viñedo propio y el número de barricas para la crianza de sus vinos. Leer Más

Además de esto, el empleo de una tecnología vanguardista ha conseguido compaginar dimensión, volumen de producción y calidad de los productos con el propósito no únicamente de generar más, sino más bien asimismo de lograr mejoras continuadas en sus niveles de calidad.

El Coto de Rioja fue fundada en mil novecientos setenta por un conjunto de personas de reconocido prestigio y experiencia en el campo bajo el auspicio del banco industrial Bankunión, mas tardó prácticamente cinco años en lanzar la primera agregue al mercado.
mil novecientos setenta y ocho es la otra data clave en la historia de la bodega, al ocupar la gerencia un joven directivo del mentado banco, Eduardo Beatos Ruiz, cuya tarea en la organización, control y mejora de las cantidades de El Coto de Rioja fue tan concida que Bankunión decide su venta al conjunto multinacional Bass (Alexis Lichine), mas ofrece la continuidad de su gerencia a Eduardo Santurrones.

Mientras, en mil novecientos ochenta y cinco, con el asentimiento de los nuevos dueños, Eduardo comienza una compañía propia para realizar vinos en Rioja Baja sobre el término de châteaux, con una filosofía diferente a la de El Coto de Rioja, bajo la marca Barón de Ley.
En mil novecientos noventa el conjunto Bass, guiado por nuevas indicaciones, decide adquirir Holiday Inn, y busca recursos económicos para esa operación con la venta de ciertos de sus activos, entre ellos El Coto de Rioja. Es entonces cuando Eduardo Santurrones, así como la sociedad de capital peligro Mercapital, adquiere, por medio de Barón de Ley, El Coto de Rioja. Cuando Barón de Ley, sociedad anónima adquirió en el año mil novecientos noventa y uno El Coto de Rioja, sociedad anónima, quedó conformado, en verdad, el Conjunto Barón de Ley, y se comenzó entonces uno de los proyectos de mayor desarrollo y perspectivas en el campo vitivinícola.

Hoy en día Barón de Ley forma un Conjunto de empresas entre aquéllas que se hallan la propia bodega El Coto de Rioja; Finca Museum Viñedos y Bodegas en Cigales; Viñedos Barón de Ley, empresa que administra todos y cada uno de los viñedos del Grupo; Bodega Máximo, que realiza Vinos de la Tierra en Castilla y La Mancha; Dehesa Barón de Ley, empresa de derivados del cerdo ibérico en Extremadura; y la Bodega Barón de Ley en Mendavia. Desde aquellos años, tanto el Conjunto Barón de Ley como El Coto de Rioja han vivido una excepcional trayectoria, apoyada en vinos de enorme éxito comercial.

Historia de la bodega

Las instalaciones de la bodega El Coto de Rioja se encontraron desde el primer instante en Oyón, en La Rioja Alavesa, y fueron estrenadas en mil novecientos setenta y seis. Desde aquella data esta bodega ha tenido un desarrollo notable a lo que indudablemente ha contribuido el éxito comercial de sus vinos: El Coto y Coto de Imaz. Entre mil novecientos noventa y mil novecientos noventa y siete la sociedad protagoniza un desarrollo increíble, que la lleva a transformarse en una bodega líder de la Denominación de Origen Calificada Rioja.

En nuestros días, las instalaciones de la bodega ocupan unos 120.000m2, una tercera parte de los que están edificados. Las construcciones de reciente creación llevan el nombre de quienes han tenido un estrellato singular en el desarrollo de la bodega, y todas y cada una están dotadas de control de temperatura y humedad, siendo cada edificio destinado a una finalidad concreta: vinificación, crianza, botellero, almacén y línea de embotellado.

Además de esto, que todas y cada una de las naves de crianza están adecuadamente climatizadas para asegurar un adecuado envejecimiento y conservación de los vinos, asimismo tiene uno de los mayores parques de barricas, con unas setenta unidades actualmente, y sostienen la edad media en sus barricas en algo más de tres años.

Todo este compromiso con la calidad, y el control de todos y cada uno de los procedimientos inherentes a la preparación, crianza y comercialización de sus vinos, les ha tolerado conseguir las certificaciones ISO veintidos, BRC (British Retail Consortium) y también IFS (Internacional Food Estándar).

Filosofía de trabajo

En El Coto de Rioja el viñedo ha sido siempre y en todo momento una prioridad, controlando de esta forma todo el proceso desde la cepa a la copa. Hoy en día cuenta con más de quinientos hectáreas de viñedos, entre la que se halla la finca más alta de la denominación, Los Almendros, la mayor en extensión, plantada en montaña, con ciertos cultivos de variedades salvadas como la Maturana.

La plantación de los viñedos se efectúa por GPS, dando al viñedo la orientación más conveniente. Se escogen las variedades atendiendo a las condiciones de tiempo y suelo de la finca, mas siguiendo las indicaciones marcadas por su departamento de enología, como es el caso de la Maturana o bien el Graciano, variedades con peso en el viñedo. Asimismo se efectúa la plantación en espaldera, mejorando con esto el proceso de fotosíntesis merced al incremento de superficie foliar, elevando los racimos del suelo y eludiendo de este modo inconvenientes asociados a la humedad, aparte de poder efectuar una cosecha mecanizada. Por otra parte, para las nuevas plantaciones utilizan clones escogidos de baja producción de las propias fincas.

Al lado del viñedo propio, la bodega coopera con viticultores de Rioja Alta, Baja y Alavesa, que agrupan más de mil tienes que viñedo, lo que les deja conseguir vinos con la tipicidad característica de cada subzona de Rioja, que, tras un buen ensamblaje, hacen que los vinos tengan un carácter singular.

En El Coto de Rioja tienen clarísimo que el vino empieza en la viña, con lo que cada viñedo es controlado desde el principio del ciclo vegetativo. La vendimia se rige por unas reglas de calidad, donde cada viticultor está pendiente de prosperar los factores cualitativos de su uva. De esta forma, con un progresivo seguimiento de exactamente los mismos, se clasifican las uvas de cada uno de ellos viticultor en diferentes categorías, de manera que ya antes de la llegada de la vendimia, la bodega ya sabe cuanta cantidad de uva llegará de cada categoría, y para qué exactamente género de vino serán destinadas.

Vinos de El Coto de Rioja

Los vinos de El Coto de Rioja conforman una completa gama. Blancos, rosados y tintos, con un enorme estrellato de estos últimos.

El Coto Blanco se realiza cien por ciento con Viura, donde el cincuenta por ciento procede de la Rioja Alta y el otro cincuenta por ciento de Rioja Alavesa. Es un vino muy fresco tanto en la nariz como en boca, con aromas de fruta blanca que dan paso a un paladar con carácter cítrico y fresco.

El Coto Rosado se realiza con un cincuenta por ciento de Tempranillo de la Rioja Alavesa y cincuenta por ciento de Garnacha proveniente de la finca Los Almendros, en Ausejo. El color es rosa pálido, prácticamente fresa, con una nariz golosa, de fresas frescas y caramelo. Es un vino fresco, diligente y simple de tomar.

El Coto Crianza se consigue cien por ciento de Tempranillo procedente de la 3 subzonas de la DOCa Rioja, si bien en mayor medida de Rioja Alavesa, y recibe una crianza de doce meses en barricas elegidas de roble americano de doscientos veinticinco litros y espera por lo menos seis meses en botella ya antes de salir de bodega. En nariz sostiene la lozanía de la fruta, apreciándose la vainilla y los aromas más simbólicos del roble torrado. En boca es sedoso y persistente, presentado sabores condimentados bien ensamblados.

Coto de Imaz Reserva es cien por ciento Tempranillo proveniente, en su mayoría, de los viñedos de Cenicero, y una crianza de diecisiete Meses en barricas de roble americano de doscientos veinticinco litros, con un afinado en botella a lo largo de 3 años y medio ya antes de su salida al mercado. En nariz presenta una enorme pluralidad de matices aromatizados resaltando la fruta madura y el cacao repostero. En boca muestra una buena estructura, con una entrada potente, afelpado, con taninos maduros y una acidez equilibrada.

Coto de Imaz Gran Reserva es asimismo un cien por ciento Tempranillo de los viñedos de propiedad en Cenicero (Rioja Alta). Ha sido criado en barrica americana y francesa por un mínimo de veinticuatro meses, seguidos de un mínimo de treinta y seis meses de afinado en botella. Maduro y muy elegante, su riqueza aromatizada es variable y sutil, desnudándose conforme el vino respira. Notas torradas y de coco al lado de aromas terciarios, de cuero y tierra húmeda, con fruta roja y frutos secos. Taninos redondos, con regusto complejo y persistente.

Coto Real se realiza mayoritariamente con Tempranillo, y pequeños porcentajes de Mazuelo y Garnacha Tinta, proveniente de los viñedos viejos de Cenicero. La fermentación maloláctica tuvo sitio en barricas, y siguió la crianza a lo largo de veinte meses en barricas de diferentes orígenes, torrados y toneleros. Se embotelló sin filtrar y se afinó a lo largo de un par de años en botella. Profundo color colorado guinda, con notas de moca y café que adornan las frutas rojas del bosque. Sedoso y espeso en boca, con largo postgusto.

Coto Mayor Crianza está elaborado cien por ciento Tempranillo proveniente de viñedos propios en Rioja Alavesa y Ausejo, con un reposo de dieciseis meses en barricas de roble americano (ochenta por ciento ) y roble francés (veinte por ciento ) de doscientos veinticinco litros. De color cereza intenso; en nariz, despliega fruta madura en confitura con un fondo de frutas rojas, con alguna nota de la crianza, torrada y vainilla. En boca, sabroso, sustancioso, equilibrado, con buena persistencia final de la fruta.

Coto Vintage Crianza es un vino de estilo muy moderno, elaborado cien por ciento con Tempranillo de viñedos con buena exposición solar, con una crianza mínima de doce meses en barrica nueva de roble americano y francés de doscientos veinticinco litros con una enorme selección de maderas, y seis meses en botella ya antes de salir de bodega. El vino ofrece un color cereza intenso, de aroma fino, torrado (cacao, vainilla, tabaco inglés), con notas de fruta roja madura con sutiles matices de reducción. En boca es extenso, redondo, graso, con una genial dificultad de fruta roja y finos toques torrados del roble; muy elegante y largo.