Enate Cabernet Sauvignon – Merlot

Hoy en día Enate es la marca preferida de muchos usuarios y uno de los nombres predilectos de un buen número de apasionados al vino de calidad. Es una casa joven mas cargada de historia por haber sido una de las grandes bodegas protagonistas de la revolución del vino de España. Leer Más

Enate es una bodega que ha encontrado una identidad propia y precisa en la zona del Somontano con la preparación de vinos de perfil internacional, bien sostenida por el estrellato de las variedades nobles internacionales, como la Cabernet Sauvignon, Merlot y Chardonnay, mas sin olvidar las variedades tradicionales de la zona, que trata de una manera racional, moderna y funcional.

Charlar de Enate es hacer referencia a la zona del Somontano donde el desarrollo de los vinos quedó truncado a lo largo de prácticamente un siglo. Al final de la última década de los ochenta fue cuando se recordó el potencial de la zona y se puso en marcha la DO Somontano con apenas 4 bodegas: una de ellas, propiedad de los descendientes del único francés que se asentó en la zona a principios del siglo veinte, una cooperativa que reunía a los viticultores de la región y 2 bodegas de nueva creación, una de ellas Viñedos y Crianzas del Alto Aragón, de manera comercial famosa como Enate, nombre de un val y un pequeño pueblo vecino a la bodega.

Historia de la bodega

La historia comenzó de la mano de Luís Emilio Nozoleda, un asturiano que tras haber pasado veinticinco años de su vida en México, logró estrenar en mil novecientos noventa y uno esta sólida bodega situada en Salas Bajas, donde el arquitecto técnico madrileño Jesús Manzanares propuso un edificio con una enorme iluminación y espacios abiertos, con unos nuevos conceptos en el diseño y las formas, cuyas instalaciones están trazadas con una precisión geométrica increíble, como sus vinos, y el día de hoy es uno de os mejores ejemplos entre naturaleza, vino, arte y arquitectura.

La viña y el ambiente natural, el arte y la filosofía de modernidad son los 3 vectores primordiales sobre los que se dibuja el perfil de esta bodega. Sin embrago, es curioso que en sus primeros pasos sus responsables tenían como objetivo captar un consumidor nuevo: “No tenemos historia, afirmaban, y nos dirigimos a usuarios que no tengan marca”. Mas eso era en la última década del pasado siglo. La prueba es que el día de hoy Enate se sostiene indemne a una crisis que se ha cebado especialmente con las zonas y marcas nuevas, quizá las menos afianzadas. Un dato anecdótico es que el primer vino que lanzó al mercado fue un rosado, resolución sorprendente que en cambio le dio intereses inmediatos y además de esto transformó a aquel vino en el icono de lo que había de ser un rosado moderno, con una calidad y una personalidad incontrovertibles y actuales hasta el día de hoy.
Mas eso fue solo una breve y atractiva nota de su filosofía y marketing, pues la verdad es que desde el comienzo se trabajó y se invirtió espléndidamente para lograr unos vinos geniales, de pasmosa regularidad y con costes muy razonables.

Enate se provee en nuestros días de quinientos hectáreas de viñedo propio, más otras cien hectáreas trabajadas por labradores del sitio bajo la supervisión y asesoramiento técnico del equipo enológico, encabezado desde el minuto uno de su puesta en marcha por Jesús Artajona, un joven que se efectuó a lo largo de años en Bodegas Miguel Torres (Penedès).

El viñedo se reparte por el val de Enate y los términos municipales de Salas Altas y Salas Bajas, Cregenzán y Barbastro. En las variedades de uva dominan las cepas extranjeras de origen francés como la Cabernet Sauvignon con un treinta por ciento de la plantación, seguida de la Merlot, la tradicional Tempranillo y un tanto de la autóctona Moristel, al tiempo que en blancas sobresalen la Chardonnay, Gewürztraminer y Macabeo.

Filosofía de trabajo

Todo ese esmero y éxito ha sido acompañado siempre y en todo momento por la aplicación exigente de 4 conceptos que en su tiempo rompían los esquemas actuales.

El primero es trabajar una viticultura de precisión, puesto que en Enate siempre y en todo momento son conscientes que el vino está en la viña y a ella se dedican los medios más modernos de plantación, seguimiento meteorológico y también información geográfica, tanto por GPS como por satélite.

El segundo es el respeto al medioambiente, con lo que en Enate están vetados los herbicidas y los productos químicos de síntesis, y solo se realizan tratamientos precautorios con productos naturales y la fertilización con productos orgánicos.

El tercero es lograr bajas producciones por hectárea pese a aplicar una viticultura ejemplar, por los que se recurre precautoriamente a la poda de las viñas, y sus rendimientos jamás alcanzan los máximos tolerados por el Consejo Regulador.

El cuarto es vendimiar en perfectas condiciones de sanidad y maduración a través del seguimiento pormenorizado que deja la viticultura de precisión que vuelve posible determinar el día y la hora perfectos para la vendimia de cada pluralidad de uva y cada parcela, lo que regula asimismo que el traslado de la uva a bodega se realice con total precisión.

Es obvio que todo ese esmero no se hace para lograr producciones simbólicas, puesto que Enate es una bodega de gran dimensión que realiza en torno a los tres millones de kilogramos de uva anuales, y su mayor reto es que sus vinos respondan siempre y en todo momento a la calidad que espera el consumidor. Por esta razón, en la bodega impresionan las modernas instalaciones de preparación, inmaculadamente limpias, donde Enate no ha desatendido ningún aspecto teórico que sea preciso para asegurar de manera permanente la calidad de los vinos: mesas de selección, acero inoxidable, sistemas de control de temperaturas, prensas neumáticas y verticales ultramodernas, tientos de madera y un increíble parque con más de cuatro.000 barricas de roble (setenta por ciento francés), como unos precisados botelleros en los que descansan unos cuatro millones de botellas.

Vinos de la bodega Enate

Los vinos de la bodega Enate forman una extensa gama de vinos blancos y tintos, y un rosado, tanto en calidad monovarietal como de coupage, en la que cada tipología es distinguida por una reproducción artística en su etiqueta, donde artistas y pintores de la talla de Antonio Saura, Eduardo Chillida, José Beulas, Salvador Victoria, Vicente Badenes, José Manuel Broto, Víctor Mira, Pepe Cerdá, Enrique Torrijos, Alberto Carrera y Frederic Amat entre otros muchos, han cooperado en el patrimonio artístico de Enate, el que se acrecienta cosecha tras cosecha con la adquisición de obras de grandes maestros y las de jóvenes que han participado en la Beca Enate.

Entre sus etiquetas sobresalen su Enate Chardonnay-doscientos treinta y cuatro, que nace de la parcela doscientos treinta y cuatro, cuya característica es que el principio de la vinificación es igual que la del tinto; esto es, uvas despalilladas, tenuemente estrujadas, y mantenidas a lo largo de unas 5 horas en maceración pelicular, con lo que se consigue un paladar más extenso y graso, mas con un paso limpio y fresco merced a su acidez natural, con un final largo y sápido.

Otro blanco es el Enate Chardonnay Fermentado en Barrica, en barricas nuevas de roble francés, desarrollando un desacidificación biológica a través de la fermentación maloláctica que, al unísono, enriquece de notas lácteas la paleta aromatizada del vino.

Es ya tradicional su Enate Rosado, elaborado únicamente con Cabernet Sauvignon, lleno de sabores y una evolución en boca gratificante, con una leve pincelada tánica y un final largo y sabroso, en el que surgen los aromas varietales.

Asimismo elaborado 2 vinos tintos en término joven, el Tapas y el Enate Cabernet-Merlot, si bien sus vinos de mayor proyección comercial son el Enate Crianza, con Tempranillo y Cabernet Sauvignon, y nueve meses en barrica, y el Enate Reserva, un monovarietal de Cabernet Sauvignon con doce meses en barrica de roble francés.

Un punto y aparte merecen sus tintos varietales de selección especial: Enate Melot-Merlot, Enate Syrah-Shiraz y el Enate Cabernet-Cabernet, con trece, dieciseis y dieciocho meses de crianza respectivamente. Y en cosechas singulares nace su Enate Reserva Singular al mejor estilo bordelés, con Cabernet Sauvignon y Merlot y un mínimo de dieciocho meses en barricas de roble francés.

No obstante, asimismo realiza 2 vinos Premium, un blanco y un tinto, bajo las etiquetas “Uno”. El Enate Uno Chardonnay es un vino que nace del pago de Planacor, de producción limitadísima, con una crainza de dieciocho meses en barrica. Su nariz es un progresivo desfile de notas lácticas, de melocotón maduro, frutos secos, turrón y torrefactos sobre un muy elegante fondo mineral, con un paladar que combina con habilidad la lozanía y una excepcional carnosidad. Y su Enate Uno Tinto se realiza de una pormenorizada selección de uvas de Cabernet Sauvignon sesenta por ciento , Merlot veinte por ciento y Syrah veinte por ciento , y una crianza de veinte meses en barrica. Es un vino de aroma intenso y profundo de fruta roja fresca (arándanos, grosellas) sobre una muy elegante sinfonía de aromas minerales, ahumados, condimentados y fenólicos que recuerdan a la tinta china, chocolate, vainilla, etcétera Con un paladar exultante de carnosidad, de gran volumen, con músculo mas bien elegante y serio. Un vino poderoso y muy elegante al unísono que se le presagia un espléndido potencial de envejecimiento en botella.