Luis Cañas

Para charlar de la familia Cañas y el vino hay remontarse a más de 2 siglos de antigüedad, si bien la bodega, que sostiene en nuestros días exactamente el mismo carácter familiar, se funda en el año mil novecientos veintiocho. No obstante, hay que aguardar a mil novecientos setenta a fin de que Luís Cañas imprima su nombre en la etiqueta de su vino de cosechero. Leer Más

Desde esta data la bodega experimenta poco a poco un ascenso en la comercialización y se comienza a gestar lo que es en la actualidad una de las bodegas ejemplares de La Rioja Alavesa. Sin cobijarse en un excesivo tradicionalismo conservador, la personalidad de Juan Luis, uno de los bodegueros más inquietos y también renovadores del país, la experiencia y buen hacer del equipo de la bodega han hecho posible que sus vinos hayan sido reconocidos con los más reputados premios nacionales y también internacionales.

El ahínco, el empeño, la pasión por las cosas bien hechas y una filosofía clara orientada al viñedo, han sido las claves de las 4 son las generaciones que han escrito la historia vitivinícola de la familia Luis Cañas. Desde ya hace más de un siglo, la familia se dedicaba a la preparación y venta al peso de los tradicionales vinos jóvenes elaborados por el procedimiento de maceración carbónica en la Gruta de los Curas, vieja bodega escavada en la tierra y que todavía actualmente forma una parte del paisaje de la zona. En el pasado, los vinos eran transportados por Carlos Cañas en carros tirados por mulos atravesando la Sierra Cantabria y los Montes de Vitoria hasta zonas lindantes con Bilbao y San Sebastián, a más de cien quilómetros de Villabuena.

Historia de la bodega

En mil novecientos veintiocho nace el creador de la bodega, Luis Cañas, un de carácter perfeccionista, trabajador como pocos y cuya motivación fue siempre y en todo momento el orgullo de lograr la mejor calidad en sus viñedos y como consecuencia en sus vinos al peso, conquistando el paladar de los grandes mercaderes del vino, que por aquel entonces se ubicaban en la Alhóndiga de Bilbao, en aquella temporada el enorme almacén comercial de vino. Mas no es hasta mil novecientos setenta cuando Luis Cañas sale al mercado comercializando vinos embotellados de cosechero, que hasta ese instante eran vendidos al peso. Este año y no lejos de la Gruta de los Curas, funda la bodega que lleva su nombre y en ella vuelca su pasión por la uva, auténtica autor de los vinos de la máxima calidad en Rioja Alavesa. No obstante, mil novecientos ochenta y nueve marca un nuevo jalón en el devenir de la bodega, cuando Juan Luis Cañas, hijo de Luis Cañas, toma las bridas de exactamente la misma, y trae aires nuevos a la bodega, si bien sostiene la filosofía de trabajo y la tradición familiar merced a su carácter perfeccionista y también inconformista. Eso hace que no se conforme con realizar buenísimos vinos jóvenes sino, además de esto, empieza a realizar nuevos vinos fortaleciendo poco a poco más los vinos de crianza. El éxito no se hace aguardar y en mil novecientos noventa y cuatro inauguran una nueva y moderna bodega en la carretera de Samaniego, en Villabuena, dotada de los mejores sistemas de preparación. Desde ese momento, en Bodegas Luís Cañas no han cesado en el ahínco, siendo incesantes las mejoras y ampliaciones en las instalaciones a fin de continuar mejorando la calidad de sus vinos.

Actualmente, la bodega dispone de unas cuatrocientos hectáreas de viñedo, entre propio y controlado, situado en el corazón de Rioja Alavesa, abrigados por la Sierra Cantabria, cuya mayor parte es de pequeña superficie, novecientos parcelas, y avanzada edad, caracterizadas por estar ubicadas en tierras de origen arcilloso calcáreo de escasa fecundidad, en su mayoría en laderas y terrazas, con un microclima ideal y una orientación que las hacen únicas.

Filosofía de trabajo

En Luis Cañas se practica un trabajo artesanal en los mejores viñedos, con una viticultura racional y respetuosa con el medioambiente a lo largo de su ciclo vegetativo. El respeto por el medio y el ahínco de todos los eslabones humanos implicados en el proceso es clave para convertir en éxitos las bondades de una viticultura racional. La viticultura racional es un sistema agrícola que optima al límite los recursos y mecanismos naturales, garantizando el futuro de una agricultura viable. Los medios biológicos, químicos y otras técnicas son esmeradamente escogidas y equilibradas teniendo presente la protección del medioambiente. Está terminantemente prohibido el empleo de herbicidas, abonos sintéticos y productos o bien practicas beligerantes a fin de conservar el ambiente y contar con de cepas con un sistema inmunitario robustecido que les deja defenderse por sí mismas. Para realizar todo este trabajo, disponen de un departamento concreto de campo compuesto por una ingeniero agrónomo, una ingeniero técnico agrícola y enóloga y ocho trabajadores que son genuinos artesanos del viñedo. El propósito es contar con de una tierra sana, y como consecuencia unos frutos y vinos más sanos. Toda esta perfección se palpa desde exactamente el mismo transporte de los racimos, para lo que usan pequeñas cajas de plástico en los viñedos más viejos y pequeños remolques para los viñedos jóvenes. Aparte de la selección en la viña, todos y cada uno de los vinos de Luis Cañas son sometidos a un doble control de selección. Primero en una mesa se eligen manualmente los racimos y más tarde, cada uno de ellos de los granos mediante una mesa Mistral, de forma que solo las bayas que se hallan en perfectas condiciones prosiguen el proceso. Además de esto, asimismo eligen las barricas de roble francés y americano, escogiendo las mejores tonelerías del planeta, las que van renovando de forma continua, ubicando su edad media en 3 años.

En el año dos mil seis pusieron en marcha un proyecto vanguardista en España: la construcción de una Vivienda para los trabajadores del campo, con una capacidad para cuarenta personas con dormitorios separados para hombres y mujeres, servicios, aparte de lavandería, cocina industrial, comedores, salón de ocio y enfermería. La iniciativa recibió el reputado Premio a la Empresa Solidaria dos mil ocho concedida por la gaceta Dato Económico.

Asimismo su compromiso con el medioambiente y la calidad, les valió ser la primera bodega en España en lograr el Protocolo BRC con AENOR, la ISO catorce, el certificado de calidad ISO nueve mil dos, y también inauguran una Estación propia Depuradora de Aguas Residuales.

Hoy día Luis Cañas dispone de otra bodega en Rioja, Bodegas Amaren, en la carretera de Baños de Ebro, asimismo en Villanueva, y otra más reciente y verdaderamente increíble, Dominio de Cair, en La Aguilera, en la DO Ribera del Duero.

Los vinos de Luis Cañas

Te presentamos ahora los vinos de Luis Cañas:

Luis Cañas Blanco Fermentado en Barrica se realiza con un ochenta y cinco por ciento Viura y quince por ciento Malvasía, proveniente de una viñedo con una edad superior a los cincuenta años. Fermenta en barricas nuevas de roble, setenta y cinco por ciento roble francés y veinticinco por ciento roble americano, y sigue en ellas a lo largo de cuatro meses de crianza sobre sus lías. Intensísimo en nariz, complejo, con buen equilibrio entre fruta blanca madura y recuerdos de cedro y repostería sobre un fondo ahumado. En boca es espeso y untuoso sin aristas y con buen equilibrio entre acidez y grado. En regusto notas de fruta madura y recuerdos minerales.

Luis Cañas Crianza se realiza con noventa y cinco por ciento Tempranillo y cinco por ciento Garnacha, con viñedos de treinta años, y recibe una crianza de doce meses en barrica de roble, sesenta por ciento francés y cuarenta por ciento americano, con una edad de tres años. En nariz resalta su carácter frutal con notas de fresa y plátano, aparecen recuerdos, vainilla, madera de cedro, hojarasca, así como notas balsámicas. En boca es envolvente y espeso con tanino potente mas redondo. En regusto vuelven a aparecer recuerdos de fruta y la acidez que refresca el conjunto del vino.

Luis Cañas Reserva se realiza con noventa y cinco por ciento Tempranillo y cinco por ciento Graciano, de viñas con una edad media de cuarenta años, y recibe una crianza de dieciocho meses en barrica, sesenta por ciento francés y cuarenta por ciento americano, con dos años. Ofrece una nariz realmente agradable, sutil y muy elegante, con clase, muy complejo, recuerdos de maderas finas, fruta madura, café. En boca es graso, redondo, untuoso y bien estructurado, con tanino jugoso y un postgusto con matices condimentados y notas de fruta negra madura.

Luis Cañas Gran Reserva se realiza con noventa y cinco por ciento Tempranillo y cinco por ciento Graciano, de viñedos con edad media de cincuenta años, y recibe una crianza de veinticuatro meses en barricas nuevas, setenta por ciento francés y treinta por ciento americano. En nariz es intenso y concentrado, caluroso y maduro, con recuerdos de chocolate y cacao. La barrica se muestra con matices de madera torrada, turba, lignito, betún, asimismo aparecen tonos condimentados y fruta negra. En boca es potente, con nervio y bien estructurado, expresión de los vinos de grandes agregues.

Luis Cañas Reserva de la Familia se realiza con ochenta y cinco por ciento Tempranillo y un quince por ciento de otras, proveniente de un viñedo con una edad de más de cuarenta y cinco años. Recibe una crianza de veinte meses en barricas nuevas, cincuenta por ciento francés y cincuenta por ciento americano. En nariz es intenso y muy complejo. Resaltan la fruta negra madura, matices lácteos, reforzados por el torrado de la barrica. Notas condimentadas y matices terrosos así como notas licorosas. En boca es extenso, con mucho volumen, un paso sostenido y sin aristas. Final concluyentes y sabroso donde aparecen notas de regaliz y chocolate amargo.

Hiru tres Racimos se realiza con noventa por ciento Tempranillo y diez por ciento Graciano, de viñedos con más de sesenta años y producción máxima de 3 racimos por cepa, de ahí su nombre. Efectúa la fermentación alcohólica en tinas de roble francés y la fermentación maloláctica en barrica nueva. Más tarde recibe una crianza de veinticuatro meses en barricas nuevas de roble francés. Ofrece aromas de fruta bien madura y concentrada, matices minerales, balsámicos y condimentados, notas de confituras de moras y arándanos envueltos en una cremosidad del roble, tonos de toffé y café con leche. En boca es concentrado, graso en el centro, equilibrado, goloso, con tanino fino. Larguísimo, expresivo, dejando marcado meridianamente el carácter de la tierra.