Protos

La Ribera del Duero nos habla de una tradición ancestral que se remonta al siglo XI ya usada por los frailes de la Orden del Cister, de campesinos y terruños, de un amplio reino vinícola que hunde sus raíces en la Edad Media y cuya huella se oculta en la esencia de sus pueblos, de sus villas y de su Castillo de Peñafiel, Leer Más

una de las fortalezas más esenciales de la región, en cuyas supones se halla aún el día de hoy la bodega de envejecimiento de Protos, la que fue la primera bodega de la zona, al lado de Vega Sicilia, en vender embotellados los vinos de la Ribera del Duero.

El nacimiento de lo que es el día de hoy Bodegas Protos se genera en mil novecientos veintisiete por la asociación cooperativista de doce de viticultores de la región de Peñafiel, llamada entonces Sindicato Agrícola Bodega Cooperativa La Primera en la Ribera, siendo una de las compañías vanguardistas en embotellar y comercializar sus vinos, con lo que ya en la Exposición Internacional de Barna de mil novecientos veintinueve, la cosecha del veintisiete y la del veintiocho recibieron una Medalla de Oro.

No obstante, a pesar de su éxito, el auténtico espaldarazo internacional llegó en mil novecientos noventa, cuando el tinto Peñafiel Reserva mil novecientos ochenta y cinco consigue el máximo distinción en el concurso organizado por el “Wine Magazine International Challenge”.
Fue entonces cuando la manera tradicional cooperativista dejó paso a una nueva organización mercantil societaria, y Bodegas Protos se integró de lleno en ese dinamismo empresarial para encarar con agresividad el nuevo reto que imponían los vinos de la Ribera del Duero.
Protos, del heleno “primero”, tiene el orgullo y privilegio de haber encontrado madurez y reposo en la mayor y primera de las bodegas de la zona, sosteniendo su fama a lo largo del tiempo. Con los años se sostienen exactamente los mismos asociados, mas se altera la estructura y la organización empresarial, y se amolda la bodega a los nuevos tiempos.

En mil novecientos noventa y cinco se amplía la bodega de crianza hasta las ocho mil quinientos barricas, y unas naves para botelleros de cinco mil metros cuadrados, agregando a estas cantidades el control total y absoluto de la calidad por computador, conjunto que supone la radiografía de un gigante en el panorama vinícola internacional, y clave esencial de su éxito.
En nuestros días Protos tiene unas seiscientos hectáreas de viñedo propio, así como unas quinientos hectáreas más, enormemente escogidas entre los viticultores de la zona que se han transformado en distribuidores habituales.

Las nuevas bodegas

El proyecto prosigue medrando y Protos adquiere en la localidad burgalesa de Anguix, en pleno corazón de la Ribera, una bodega de preparación dotada de la más avanzada tecnología del instante con capacidad para generar más de un par de millones de kilogramos de uva, mientras que en las proximidades del Castillo de Peñafiel se edifica la nueva bodega, pieza maestra desarrollada por Rogers Stirk Harbour + Partners y Alonso Balaguer y Arquitectos Asociados. Tiene una superficie diecinueve y cuatrocientos cincuenta m2, una capacidad de preparación mil toneladas de uva, una capacidad de almacenamiento de botellas tres.500.000 botellas, y una capacidad de almacenamiento de cinco mil barricas

Esta nueva bodega se halla en un sitio muy cercano a las viejas instalaciones de la bodega, excavadas en el cerro del Castillo de Peñafiel, con las que está conectada subterráneamente.
Está situada en una interesante intersección de caminos históricos: la prolongación del Camino de las Eras y la cañada merinera de San Pedro, vieja calzada romana.
Se trata del límite de una zona baja que en otro tiempo estuvo parcialmente cubierto por una pequeña laguna formada por las aguas del próximo riachuelo Botijas. El proyecto se ha concebido como la reinterpretación en clave moderna de la construcción tradicional de bodegas en la zona.
Por una parte, la base del edificio recobra la construcción de bodegas excavadas en el terreno, como las que se hallan desde tiempo inmemorial bajo la ladera de la montaña del Castillo de Peñafiel, aprovechando con esto la reducción de temperatura que da el soterramiento.
Por otra parte, la construcción en altura, sobre el nivel del terreno, llamada técnicamente “envolvente ligera”, reinterpreta la construcción de bodegas en forma de nave.
Se trata de una estructura de arcos parabólicos, de madera laminada. El factor visual más atractivo de la bodega desde el exterior es su cubierta, la que se proyectó como una testera más y se aprecia desde la privilegiada situación que ofrece el Castillo.
De ahí que ha sido desarrollada en la manera de esas 5 crujías arquedas que se orientan cara el Castillo. Además de esto, el tratamiento material y edificante de la cubierta, a través de piezas cerámicas de gran formato, reinterpreta de forma moderna los tejados predominantes en la zona.
En la base se distinguen 2 planos: el nivel de bodega, absolutamente sepultado, y el nivel de preparación, semienterrado hasta una altura de cuarenta y cinco m, punto en el que define una superficie superior alcanzable en el nivel de calle desde la entrada primordial. La apariencia exterior de la base es de muros perimetrales y superficies exteriores de piedra, fortaleciendo la idea de volumen que se ancla en el terreno.

Se trata de una estructura de hormigón, de una configuración edificante que potencia la transmisión térmica con el terreno, la reducción del impacto de la radiación solar y las condiciones climáticas extremas durante los ciclos día – noche y estacionales.
La cubierta resguarda de la radiación solar directa a las superficies vidriadas de testera que se retranquean en un módulo estructural de 9m en la orientación sur, 18m en la este y son protegidas por una celosía en la oeste.
Por su parte, la cubierta arqueada está protegida exteriormente por una capa de piezas cerámicas de gran formato horadadas en su sección y flotantes con respecto a la solera del entramado de madera laminada. Esta capa de piezas cerámicas absorbe la radiación solar directa, calor que se propagará a través de la ventilación en las cavidades internas de la pieza y la cámara de aire.
De este modo se minimizará la posible difusión de este calor, amontonado por radiación a la estructura del edificio. El pavimento en las superficies exteriores del nivel de preparación marcha con exactamente el mismo principio. La reducción del consumo de energía por la parte de los sistemas de climatización se efectúa a través de un sistema singular de administración energética y usando agua del subsuelo –los restos de la vieja laguna-, como parte integral de los sistemas de refrigeración.

De esta manera Protos, cuenta con 2 bodegas en el corazón de la Ribera del Duero: Peñafiel (Valladolid) y Anguix (Burgos) donde se realizan sus tintos de crianza y los avejentados, al paso que su otra bodega se ubica en el corazón de la denominación de origen Rueda: La Seca (Valladolid), donde se realiza el Protos Verdejo y el fermentado en barrica, bajo la DO Rueda.

Filosofía de trabajo

Desde el departamento técnico de Bodegas Protos se lleva el pormenorizado control del viñedo, unas mil cuatrocientos hectáreas repartidas por toda la geografía de la Ribera del Duero.
Este gran número de hectáreas está repartido en un elevado número de parcelas con un tamaño medio de 1 hectárea, muy atomizado por la geografía de la Ribera del Duero, y la mayor parte de estos viñedos se hallan plantados en laderas orientadas al sur, buscando las horas de sol precisas para una perfecta maduración.

Además de esto, están cultivados sobre una enorme diversidad de géneros de suelos en el trascurso del río Duero, mas por lo general resaltan los suelos sueltos, poco fértiles, pobres en materia orgánica, en los que, a veces prevalece la caliza, y en la mayor parte de los casos tienen una textura franca o bien franco arenisca.

Los viñedos fluctúan entre los ubicados en los páramos, con cotas de hasta novecientos metros, y los que se hallan en los vales, con una altura topográfica ubicada entre los setecientos cincuenta y ochocientos metros, donde el sesenta por ciento se cultiva en espaldera y el resto en vaso.
El trabajo en el viñedo es incesante, desde la poda en verde, el desnietado, deshojado, despunte y aclareo de racimos, como un pormenorizado control sanitario, con seguimiento sobre posibles plagas y enfermedades que afecten al viñedo hasta el instante de vendimia, para lo que tienen programas concretos de viñedo y cartografía para poder situar todas y cada una de las parcelas y poder hacer una trazabilidad desde el viñedo al vino ya embotellado.

Además de esto, efectúan una estricta selección en viñedo por la edad, pagos, análisis, etcétera en el periodo de maduración. Se examinan todas y cada una de las parcelas, y se establecen los diferentes depósitos de fermentación, consiguiendo calidades homogéneas. Por otra parte, la vendimia en Bodegas Protos es absolutamente manual, usando cajas de 20kg de capacidad para la uva de cepa vieja. Cuando la uva es recepcionada en bodega, se elige en mesas de selección, primero racimo a racimo y después grano a grano, asegurando la máxima calidad en este proceso. Además de esto, en su obsesión por la calidad, Protos ha desarrollado un programa de I+D+i único, que no solo estudia la uva sino asimismo es extensible a las barricas que se adquieren a los diferentes distribuidores.

Vinos de la Bodega Protos

La gama de vinos de la Bodega Protos plantea una línea básica y tradicional de vinos de la Ribera del Duero, todos elaborados con una Tempranillo, que comienza con el joven Protos Rosado, con viñedos de más de veinticinco años, con aromas de frutas rojas frescas (fresas, cerezas), cítricos, flores blancas y monte bajo; muy fresco, afrutado, sustancioso, con buena acidez, equilibrado y de final largo.

Le prosigue su Protos Roble, con seis meses en barrica de roble donde se afina su característica aspereza, y la fruta roja despliega su intenso sabor maduro; jugoso en boca, rico, con taninos presentes mas bien arropados por el fruto.

El Protos Crianza, con catorce meses de crianza, el treinta y tres por ciento en barricas nuevas de roble francés, treinta y tres por ciento roble francés y americano de un año y treinta y cuatro por ciento roble francés y americano de un par de años. Es un vino clásicamente perfecto, amoldado a los tiempos actuales, con un buen equilibrio entre la fruta, la madera y la estructura tánica, ya madura.

Protos Reserva, con dieciocho meses en roble francés (2/3) y americano (1/3), donde la raza de este vino está ya presente en nariz, con aromas condimentados y de fruta madura, que acompañan un paladar redondo, con una sólida estructura, donde se entrega la fruta, la madera y el tanino de manera armoniosa, favoreciendo un final extraordinariamente largo y sabroso.

El Protos Gran Reserva, que nace de viñedos con más de sesenta años,y recibe una crianza de veinticuatro meses en roble francés (ochenta por ciento ) y americano (veinte por ciento ). Es un tinto muy expresivo, potente, complejo, muy elegante, café torrado, chocolate negro, fruta caramelizada; sustancioso, condimentado, con un final largo y sedoso.

De forma ocasional asimismo realiza el Protos Serie Privada, con viñas de más de cincuenta años y una crianza de dieciocho meses en barricas de roble francés, mas su vino top de gama es el Protos Selección “Finca el Grajo Viejo”, un tinto de pago con viñas de más de setenta años de edad, que solo se realiza en cosechas inusuales, y su producción ronda las nueve mil botellas. Es un vino que fermenta en barrica francesa de quinientos litros y sigue una crianza de dieciocho meses en roble francés nuevo. En nariz es un vino potente, con fruta negra madura, violetas, torrados, toffe, chocolate negro, vainilla, con un paladar de sabor intenso, bayas rojas y negras, madera, vainilla, pimienta negra, con buena acidez, buena estructura, y final larguísimo.