Viña Pomal

Las centenarias Bodegas Bilbaínas nacieron con un corazón galo y se afianzaron con un espíritu riojano. Bodegas Bilbaínas es la firma embotelladora más vieja de La Rioja, es la bodega con la mayor superficie de calados subterráneos del territorio (tres.400 m2), y tiene la mayor superficie de viñedo del ayuntamiento de Haro. Leer Más

La bodega se ha caracterizado desde sus comienzos por su profundo conocimiento del territorio y la cuidada preparación de sus vinos de finca, muy identificados con la parcela de la que procedían, como manifiestan sus nombres: en mil novecientos once nacía Viña Pomal; en mil novecientos veintiuno Viña Zaco, en mil novecientos veintitres el blanco Viña Paceta, ampliándose la gama en mil novecientos noventa y cuatro con la reserva La Vicalanda, un vino diferencial y expresivo que nace de un pago de nueve hectáreas elegidas en la parcela de Viña Pomal.

De la historia de Bodegas Bilbaínas se podría redactar un enorme libro y, además de esto, sería emocionante. Mas asimismo es buen ejemplo de la gran repercusión que tuvieron los productores franceses en la implantación del estilo bordelés a los vinos de Rioja. El principio de lo que ahora es Bodegas Bilbaínas se remonta por año mil ochocientos cincuenta y nueve, cuando la firma bordelesa Sauvignon Frères et Cie adquiere viñedos en la zona de la Rioja Alta y edifica la bodega en Haro, en el rincón llamado Cantarranas, al lado de la estación del tren, dedicando su primordial actividad a la obtención de vinos tintos de crianza para exportar a Burdeos (Francia), azotada por la plaga de la filoxera.

Asimismo de esa temporada hay documentos que dan testimonio de la preparación de vino espumoso, el que se comercializaba como vino de Champagne con la marca Sauvignon Frères; cosa que ahora sería equiparable a un pecado original.

Años después, en mil novecientos uno, cuando Francia ya había superado la filoxera, la bodega Sauvignon Frères es adquirida por un conjunto de empresarios bilbaínos, con José Ángel Aurrecoechea y Santiago de Ugarte al frente, que bautizan con su actual nombre, Bodegas Bilbaínas.
La buena trayectoria de Bodegas Bilbaínas hizo que su tinto de crianza Ederra –que aún se realiza- fuera el vino de consumo diario en palacio a lo largo del reinado de Alfonso XIII, motivo por el que la sociedad fue distinguida, en mil novecientos veinticinco, con título de Distribuidor de la Real Casa y Patrimonio.

Otra anécdota curiosa de esta temporada, es la perseverancia escrita de la relación comercial que sostuvo Bodegas Bilbaínas con ciertas casas de Champagne, como Clicquot y Mercier, entre otras muchas, cuyos espumosos se expedían listos para su consumo y con las etiquetas originales desde Haro.
Otro hecho curioso de la temporada fue el de Viña Pomal, en tanto que fue uno de los primeros vinos españoles que salió al extranjero, puesto que en mil novecientos veintiseis la bodega contaba con un centro de embotellado en la ciudad de Londres, lugar desde el que distribuía Viña Pomal a toda Inglaterra. El vino comenzó a ser bien conocido en el país, y con el tiempo se ganó un prestigio que todavía conserva. Tal era la fama que se labró Viña Pomal en Inglaterra, que en mil novecientos cincuenta y dos el jefe de la filial Bilbao London agasajó al entonces primer ministro británico Winston Churchill con una caja de Viña Pomal, que le hizo llegar a su domicilio de Downing Street. Un hecho que recogió la prensa londinense y que el treinta de enero de mil novecientos cincuenta y tres se avisó al Consejo de Administración de Bodegas Bilbaínas.

Con los años la sociedad fue adquiriendo más viñedos, los que fueron dando nombre a sus vinos más emblemáticos: en mil novecientos once nacía el Viña Pomal; en mil novecientos veintiuno el Viña Zaco, y en mil novecientos veintitres el blanco Viña Paceta, manteniéndose esta filosofía hasta nuestros días. Actualmente, Bodegas Bilbaínas tiene doscientos cuarenta y seis hectáreas de viñedo propio, repartido primordialmente en el ayuntamiento de Haro, asentado en la ladera sur del val del Ebro en las cercanías de la desembocadura del río Tirón. Últimamente, desde mil novecientos noventa y siete, forma una parte del Conjunto Codorníu, que tiene la práctica totalidad del accionariado.

La propiedad y filosofía de trabajo

Al norte de Logroño, en los ayuntamientos de Haro y Villalba, se halla el viñedo de Bodegas Bilbaínas. Sus doscientos cuarenta y seis hectáreas en propiedad están ubicadas en el más reputado entorno de las bodegas de La Rioja Alta, con lo que es uno de los más extensos y geniales viñedos de la comunidad riojana, que además de esto resaltan por la cercanía de los pagos con la bodega.
El cultivo dominante en el viñedo es el Tempranillo si bien asimismo se cultivan otras variedades tintas como la Garnacha, el Mazuelo y el Graciano; al paso que en blancas resaltan la Viura y la Malvasía.

La tarea llevada a cabo en los viñedos prueba que la tradición no está reñida con la modernidad. En los últimos tiempos, Bodegas Bilbaínas ha acometido una profunda renovación y modernización de los viñedos; al unísono, que ha compatibilizado el respeto por la tradición centenaria que caracteriza a las bodegas con la más avanzada tecnológica. La amplia experiencia y la tecnología con la que cuentan las bodegas han tolerado actualizar los viñedos para conseguir la máxima calidad. El sesenta por ciento de los viñedos están conducidos en espaldera, al tiempo que el resto prosiguen siendo viñedos tradicionales en vaso.

Por otra parte, la bodega se encuentra en el conocido Distrito de la Estación de Haro. Acá se levantan edificios anexos del siglo XIX y principios del XX, de manera perfecta preservados alrededor del que hay un jardín de castaños y 3 secuoyas centenarias, símbolo de la bodega.
Las testeras primordiales de los viejos edificios fueron rehabilitadas en mil novecientos noventa y siete, y desde ese momento ha habido un cambio de identidad para las centenarias instalaciones que consistió en la reforma y construcción de nuevas dependencias.
El proceso consistió en la reforma de los viejos edificios, la construcción de nuevas naves de crianza donde se cobijan diecisiete.000 barricas, la rehabilitación de la vieja bodega, la inversión en instalaciones de preparación, la ampliación de los viñedos y una puesta al día de sus vinos. Las obras de renovación del circuito de Bodegas Bilbaínas se empezaron con la construcción de un pabellón destinado a la recepción de vendimia, el prensado y la fermentación. Meses después se edificó un sótano para la crianza en barricas.

A principios de dos mil, el arquitecto técnico Domingo Triay comenzó las obras de reconversión de la vieja bodega. Tras la demolición de un viejo edificio ubicado a la entrada del circuito, se edificó el paso subterráneo con paredes de hormigón que da acceso a la vieja bodega francesa, llamada Savignon. Por otro lado, se edificó una calle de acceso a la bodega y un parking para los visitantes. En paralelo, se arreglaron los viales interiores de la bodega y su cerramiento. Asimismo se procedió a la rehabilitación de los jardines, con la reordenación de las secuoyas centenarias existentes, la plantación de césped y la colocación de una compilación de rosales de finales del siglo XIX. Por último, las testeras de las edificaciones centenarios fueron restauradas y en la parte posterior de la bodega, creada en mil novecientos uno, se edificaron las nuevas oficinas.

Uno de los primordiales atractivos en el momento de visitar Bodegas Bilbaínas son sus calados. Dignos de una película, en estos corredores subterráneos en forma de túnel, inacabables, sonoros y húmedos descansan cientos y cientos de barricas que son el claro testimonio de más de 100 años de historia ambiente al vino. El proceso de restauración incluyó otros escenarios como los pabellones de maceración y fermentación, cuyos contenedores metálicos proceden de la Alemania de mil novecientos cuarenta y uno y las tinas de madera de mil ochocientos cincuenta y nueve. Asimismo se restauró el pabellón de la estación de ferrocarril, el comedor destinado a visitas en el que se pueden contemplar comportas de vendimia en madera, aparejos y maquinaria vieja de bodega.

No cabe duda de que Bodegas Bilbaínas, desde el instante en que pasó a manos del Conjunto Codorníu, ha despertado un sexto sentido empresarial, que le deja no tan solo prever las nuevas tendencias del mercado sino más bien ejecutarlas con impecable maestría.
A la capacidad empresarial de Codorníu se une la figura de Diego Pinilla, su Directivo técnico, Ingeniero Agrónomo por la Universidad Pública de Navarra y Diploma Nacional de Enología por el Agro de Montpellier (Francia) en mil novecientos noventa y ocho. Pese a su juventud, su trayectoria profesional es impresionante: ha vinificado en el Château Canon-La Gaffelière (St. Emilion, Francia), en Brown Brothers Milawa Vineyards (Victoria, Australia) y en Clos du Val (Napa Valley, California); trabajó asimismo como enólogo en Concha y Toro (Peumo, Chile); y fue parte miembro del nacimiento y los primeros años de Ysios hasta el momento en que en dos mil siete recibió la llamada de Bilbaínas para tomar el relevo de José Noble.
Es obvio que a Codorníu y a Diego les une la pasión por el vino, comparten con precisión y seguridad la visión de futuro, y no vacilan en el momento de tomar resoluciones, ciertas bastante difíciles, mas siempre y en toda circunstancia dirigidas a lograr valores cualitativos de alto nivel. Inversión no falta, viñedos propios tampoco, y de bodega hay un buen pedazo; insuperables bazas para ganar una enorme partida.

Los vinos de Bodegas Bilbaínas

Hoy en día los vinos de Bodegas Bilbaínas suman más de una veintena, donde se incluye el rosado y el blanco Viña Pomal, y los Cavas Royal Carlton en las clases Brut, Brut Nature y Semiseco.

En la familia Ederra, un vino que nació al estilo de Bilbao, se realiza el Crianza y el Reserva, los dos cien por ciento Tempranillo y con doce meses de crianza en barrica.

La familia de Viña Pomal es la más extensa, y sostiene la jerarquía riojana del Crianza, con Tempranillo y doce meses de crianza en barrica; el Reserva, asimismo con Tempranillo y dieciocho meses de crianza; y el Gran Reserva, con ochenta y cinco por ciento Tempranillo, más Mazuelo y Graciano, y un año en tiento de madera de treinta.000 litros, más tres años en barricas de roble americano.
Asimismo resalta el Viña Pomal Ecológico, elaborado con uvas de Tempranillo provenientes de diecisiete tienes que viñedo certificado ecológico ubicado en Haro, con 9 meses en barricas de roble americano (veinte por ciento nuevas) que aportan la dificultad y la madurez precisa para llenar la expresión de este vino.
Otro varietal es el Viña Pomal Garnacha, donde la utilización de la madera busca resguardar la delicadez de la garnacha, con lo que el cincuenta por ciento del vino acabó la fermentación alcohólica en barrica francesa, con sus lías a lo largo de toda la crianza, y el resto se crío diez meses en barricas de roble americano de 1 año.
En su compilación de vinos singulares, sobresale el Viña Pomal Tempranillo Blanco Reserva, elaborado con un clon de Tempranillo Blanco, con un trabajo de bâtonnage a lo largo de los primeros cuatro meses y una crianza total de doce meses en barricas de roble francés nuevo y americano.
Asimismo se halla el Viña Pomal Maturana Blanca, pluralidad que asimismo se conoce por el nombre de Ribadavia y se aprobó en la DOCa Rioja en dos mil siete, si bien es la pluralidad más vieja de la que se tiene conocimiento escrito en Rioja, puesto que se cita ya en mil seiscientos veintidos. Procede de la Finca Paceta catorce, situada en el término municipal de Haro, siendo la parcela lindante con País vasco y Burgos, y es una parcela de diecisiete años de edad y una superficie de 0.66 has. Al vino se aplicó trabajo sobre lías en depósito a lo largo de seis meses, y prevalecen los cítricos, acompañados de aromas manzana verde y los torrados del roble; intenso, muy fresco, bien equilibrado y persistente, que avejentará bien en botella.

Y en este reparto no pueden faltar los 2 tintos de La Vicalanda.
Un vino que nació en mil novecientos noventa y cuatro en plena alegría de los vinos llamados “vinos de alta expresión”, y son vinos que nacen de una parcela escogida en el viñedo de Viña Pomal.