Viña Tondonia

En La Rioja hay bodegas grandes y asimismo grandes bodegas, aun un buen puñado son centenarias, asimismo las hay con mucho prestigio, otras son verdaderamente pequeñas, no faltan las familiares, y abundan los habituales cosecheros. Viña Tondonia son muchas de esas cosas, aparte de ser una bodega que sostiene desde sus orígenes exactamente la misma familia. Leer Más

Más de 100 años en los que, por medio de 4 generaciones y a pesar de las continuas y tentadoras ofertas de multinacionales, R. López de Heredia Viña Tondonia prosigue siendo una bodega unifamiliar en la que las 4 generaciones que la han dirigido han proseguido la filosofía y las máximas laborales y sociales implantadas por su creador hace más de ciento treinta y nueve años.

Todo comenzó en mil ochocientos noventa y dos, en el momento en que un viticultor chileno, de progenitores españoles, Rafael López de Heredia Landela, se instaló en la zona de Haro. Primero se dedicó al negocio de armas, mas pronto pasó a encargarse de la crianza, envejecimiento y exportación de vinos desde los conocimientos adquiridos en su relación con los negociantes franceses residentes en Haro y apoyado en sus estudios de comercio y contabilidad efectuados a lo largo de su estancia en Bayona. Rafael López de Heredia empieza el proceso de preparación de vinos, cuando los empresarios bordeleses habían regresado a su país por el cambio en la política arancelaria y de aduanas, que hacía realmente difícil la exportación de vinos a Francia. Comenzó realizando vino con uvas provenientes de las viñas de la zona y más tarde, adquirió terrenos donde plantar sus viñedos, completando de este modo el proceso productivo.

El proceso de preparación de vinos se transmite de generación en generación, arraigada en la perennidad de la tradición y en la convicción profunda de la valía y vigencia de sus actuales métodos. Un tradición que en Viña Tondonia no es una idea alusiva al inmovilismo, estancamiento, oposición al cambio o bien autocomplacencia, sino más bien como término activo y estético manado del mantenimiento de unos valores y criterios que se definen y continúan a lo largo del tiempo, lejos de tendencias aproximadamente pasajeras.

Historia de la bodega

En nuestros días las instalaciones de López de Heredia Viña Tondonia prosiguen en su sitio original, en el renombrado Distrito de la Estación, en la localidad de Haro. Las bodegas se asientan sobre una superficie total de cincuenta y 3 y setenta y seis m2, de los que diecinueve y setecientos dieciocho se hallan hoy en día edificados, correspondiendo tres mil cuatrocientos treinta y tres, cuarenta y uno m2 a la bodega subterránea, con calados de hasta doscientos metros de largo, a más de diez metros de profundidad, horadados en el corazón de un gigante bloque de piedra arenisca, a cuyos lados se extienden las ristras inacabables con prácticamente trece barricas bordelesas. Mención singular merecen las setenta y dos tinas de madera de roble de las más distintas procedencias, Cantabrio, Bosnioherzegovino, francés de Allier, americano, etcétera, construidas en capacidades que van desde los sesenta, cien, doscientos, 480 y hasta seiscientos cuarenta hectolitros, que son las de mayor capacidad. La madera de roble juega un esencial papel en esta Casa, puesto que tanto las fermentaciones como la crianza de sus vinos se hacen en estos envases por procedimientos absolutamente naturales y plenamente artesanos.

Como en la obra de las catedrales, la edificación completa no acaba jamás, sino avanza con las consecutivas generaciones que dejan la impronta de su trabajo y de su esmero. De esta forma, el ahínco de los López de Heredia, desde el enorme impulso del creador, ha dejado sus huellas en diferentes criptas. El Camposanto es la vinoteca familiar creada por el hijo del creador, Rafael López de Heredia y Aransáez, y bautizada por los propios obreros de la compañía en mil novecientos cuarenta y uno por la especial predisposición de sus nichos. En nuestros días en el camposanto prosiguen descansando botellas de la cosecha de mil ochocientos ochenta y tres. Botellas de compilación de marcas desaparecidas como Viña Zaconia, Viña Medokkia o bien Vendimia Singular, tanto blancos como tintos, donde la familia ha decidido limitar su entrada al público para conservar estas joyas cuyo valor enológico, histórico y cariñoso se marcha acrecentando transcurrido un tiempo. El Calado es obra de Rafael López de Heredia y Landeta, que edificó una enorme bodega de crianza excavada en la roca en mil ochocientos noventa, cuya primordial galería atraviesa con una longitud de ciento cuarenta metros el promontorio hasta asomarse al Ebro, con una temperatura de doce grados centígrados incesante a lo largo de todo el año.

Esta obra megalítica se hizo con un equipo de canteros, arrancando las inmensas piedras que entonces servirían para levantar los muros de sillería de las edificaciones que tenían que componer, en el futuro, la magnífica entidad del proyecto. Actualmente en la bodega El Calado prosiguen criando los Grandes Reservas en cientos y cientos de barricas que se prosiguen trasegando a mano cada seis meses. La Bodega Nueva es la una parte de la bodega construida tras El Calado, que fue vaciada abriendo un enorme pozo y cerrándolo con una cubierta de hormigón, sobre columnas de este material. La obra fue efectuada entre mil novecientos cuatro y mil novecientos siete por la compañía Construcciones Hidráulicas y Civiles dirigida por Eugenio Ribera Dutaste con la cooperación del ingeniero Julio Martínez Zapata, y la realización de la cubierta en hormigón es una de las primeras obras en cemento armado de carácter no público, de toda España. En el año mil novecientos cuarenta y uno se reanudó la idea de la testera por el arquitecto técnico Francisco Arzadun, y por último se concluyó en mil novecientos setenta y seis con ocasión del Centenario de la bodega en mil novecientos setenta y siete. La Bodega Vieja fue concebida Pedro López de Heredia para guardar botellas en su fase de envejecimiento, que sacrificó una parte de la cúpula de cañón de la transformó en un botellero o bien bodega de reservas, término con el que se calificaban a los vinos distinguidos antes que se llegasen a llamar Grandes Reservas. La bodega Blondeau, asimismo llamada “cocedero”, es uno de las construcciones más viejos. Como su nombre señala, en ella tienen sitio las primeras fermentaciones de los vinos tintos, en treinta y cinco tinas de roble de diferentes orígenes y tamaños.

Está orientada al Nordoeste, de donde procede el viento dominante de la zona, y está concebida para ser refrigerada inteligentemente de forma natural y también impedir con lo que los vinos fermenten a elevadas temperaturas. Es de diseño sobrio, construida en piedra arenisca y con vigas de roble, recibe su nombre de un negociante francés que fue vecino a la explotación de Rafael López de Heredia y Landeta desde 1880; edificio que adquirió en mil ochocientos noventa y nueve. El Pabellón 1 se efectúa en mil ochocientos setenta y ocho y en su interior se guardaban doce tinas para almacenamiento y a su lado la primitiva maquinaria de vendimia. La construcción se rehace incrementando su altura desde mil novecientos cuatro, cuyas tinas fueron reemplazadas por 5 de importante tamaño, encargadas por Don Rafael López de Heredia Landeta al cubero zaragocí Monreal en mil ochocientos noventa y nueve. Esas tinas estuvieron al aire libre cubiertas de yeso para resguardarlas de las inclemencias del tiempo hasta mil novecientos siete, año en que el carpintero de Haro, Juan Sagredo, le pone un techo a todo la edificación conforme proyecto de Julio Martínez Zapata. Cuando el fotógrafo Manuel Torcida Torre asiste a la bodega en el mes de abril de mil novecientos diez este almacén estaba sin suelo, no cubriéndose hasta mil novecientos trece, y que acaba la compañía bilbaína de Gamboa y Domingo. Al lado de una pilastra de ese edificio hay “un tesoro” sepultado en la data en que se edificaba, más o menos en mil novecientos seis. Desde mil novecientos catorce, ya tenía suelo mas seguía abierta la nave cara la zona de la estación de tren, cerrando ese muro en los años mil novecientos sesenta.

Filosofía de trabajo

Para Viña Tondonia, la obtención de la máxima calidad en los vinos requiere tener un patrimonio agrario propio, que deje superar la dependencia de la adquisición de uva a los pequeños cosecheros, eludiendo de esta manera la diversidad cualitativa de las ofertas. Por esta razón, entre mil novecientos trece-mil novecientos catorce, Rafael López de Heredia y Landeta ya hizo la plantación Viña Tondonia, dando origen al producto más conocido de la bodega. Viña Tondonia es un bello viñedo de más de cien hectáreas, ubicado a la margen derecha del río Ebro, donde se cultivan las viníferas más típicamente riojanas. Además de esto, asimismo tiene otros 3 viñedos situados del mismo modo en la zona Alta de la Rioja: Viña Cubillo, Viña Bosconia y Viña Zaconia. En suma tienen ciento setenta hectáreas de viñedo, con una producción media anual de unos ochocientos kilogramos de uva, que se destinan en su totalidad a la preparación de sus vinos de la más alta calidad y, evidentemente, a las grandes reservas de esta casa cuando proceden de cosechas realmente inusuales.

Otras de las exclusividades de la bodega es la tonelería propia, que un caso representativo del mantenimiento de la tradición, y que actualmente aún edifica de forma artesanal el total de las barricas usadas en la crianza de sus vinos. Desde el momento en que se creó la bodega, la tonelería ha constituido un eslabón esencial en el conjunto de la preparación de los vinos finos de calidad de esta bodega. Viña Tondonia controla desde la adquisición de la madera en origen (robles en su estado natural, procedentes todos ellos de los Montes Apalaches, de Estados Unidos) hasta la construcción y montaje de la barrica con sus cellos, sin olvidar los procesos intermedios, como el serrado, secado/curado, torrado, etcétera

Los vinos de Viña Tondonia, R. López de Heredia

El denominador común de todos y cada uno de los vinos de López de Heredia es que proceden de viñedos propios, son clarificados con claras de huevos frescos, y embotellados sin filtrar.

Viña Tondonia Reserva se realiza con Tempranillo (setenta y cinco por ciento ), Garnacho (quince por ciento ), Graciano y Mazuelo (diez por ciento ), provenientes de sus viñedos, con una crianza de seis años en barricas, sometido a dos trasiegas al año. Nariz finísima, fresca, torrada con ligeros aromas a vainilla. En boca es muy seco, suave, redondo y desarrollado. El pago de Viña Tondonia es un conjunto de viñedos propiedad de nuestra bodega, ubicados en el meandro del río Ebro, y que fue constituido desde la agrupación de fincas adquiridas por el creador de la bodega. Una característica de los viñedos R. López de Heredia Viña Tondonia, es su capacitación en vaso y la manera de las parcelas diseñadas ya por su creador, de cien metros en cuadro, lo que da una hectárea de terreno.

Tondonia Gran Reserva se realiza con Tempranillo (setenta y cinco por ciento ), Garnacho (quince por ciento ), Mazuelo y Graciano (diez por ciento ), provenientes de viñedos propios, con una crianza de diez años en barrica, con dos trasiegas al año, hechas a mano. Ofrece un nariz finísima, fresca, torrada con ligeros aromas a vainilla. Persistente. Boca: Muy seco, suave, redondo y evolucionado.

Tondonia Reserva Blanco se realiza con Viura (noventa por ciento ) y Malvasía (diez por ciento ) provenientes de viñedos propios, con una crianza de seis años, con dos trasiegas al año. Tiene un color ámbar natural, desarrollado, y una nariz finísima, compleja, evolucionada mas recordando a la fruta. En boca es suave, consistente, fino y desarrollado.

Tondonia Gran Reserva Blanco asimismo se realiza con Viura (noventa por ciento ) y Malvasía (diez por ciento ), y es sometido a una crianza de diez años en barrica, con dos trasiegas al año. Tiene un color oro viejo cara el ámbar, con un aroma muy persistente, perfumadísimo, meloso. En boca es redondo, suave, fino, con sensaciones muy persistentes.

Viña Tondonia Rosado Gran Reserva se realiza con Tempranillo (treinta por ciento ), Garnacho (sesenta por ciento ) y Viura (diez por ciento ), y recibe una crianza de cuatro años en barrica, con dos trasiegos al año. Tiene un color de piel de cebolla, afelpado, con toques de evolución cara teja. Nariz fresca y muy persistente. En boca es fresco y suave, con cuerpo y mucha dificultad.